El bienestar mal diseñado le está costando a tu empresa
La charla estuvo a cargo de Lady Stella Díaz, Wellbeing & Benefits Manager en Viva Aerobus, con más de 15 años en organizaciones como Coca-Cola FEMSA y CHUBB.

Hoy, las empresas siguen invirtiendo en bienestar sin tener claridad sobre su impacto real, puede ser una verdad incómoda, pero es un buen punto de partida para reflexionar y empezar a hacerlo diferente. Ese fue el eje del desayuno “Lo que sí mueve la aguja en bienestar corporativo”.
La charla estuvo a cargo de Lady Stella Díaz, Wellbeing & Benefits Manager en Viva Aerobus, con más de 15 años en organizaciones como Coca-Cola FEMSA y CHUBB.
Lady Stella mostró su gran experiencia en estas temáticas, con una ponencia enfocada en uno de los grandes retos de Recursos Humanos al impulsar acciones de bienestar: falta de diagnóstico, de estructura y de estrategia.
Además, en el marco del evento, Welbe, Yuhu y TecMilenio anunciaron una alianza estratégica para desarrollar soluciones integrales que conectan salud, bienestar financiero y cultura organizacional. No se trata de sumar proveedores, sino de construir un ecosistema que entienda al colaborador como un todo.
Cuando se ve bien, pero no funciona
Hoy, muchas organizaciones siguen operando bajo una lógica fragmentada:
Jornadas de salud aisladas.
Activaciones en fechas específicas.
Beneficios sin uso real.
Medición limitada a participación.
El problema no es menor, ya que en nuestro análisis El Retorno de la Prevención, confirmamos que la mayor parte del gasto médico en empresas se activa en etapas avanzadas de enfermedad, cuando los costos pueden ser hasta 3 veces más altos frente a una intervención preventiva.
Para la ponente, el reto de fondo es que la mayoría de las estrategias de bienestar no están diseñadas desde la realidad del colaborador ni conectadas al negocio.
Medir la participación no es medir impacto
Uno de los puntos más contundentes de la charla fue cuestionar cómo se está evaluando el bienestar, ya que no basta con decir “tuvimos buena asistencia” o “hicimos más actividades que el año pasado”. Eso no mueve la aguja.
Porque lo que realmente importa es si bajó el ausentismo o se redujo la rotación. Lady lo destaca con esta analogía, “si un tratamiento no funciona, no culpas al tratamiento, revisas el diagnóstico”.
Cómo pasar de iniciativas de bienestar a un sistema con resultados
El cambio de enfoque es pasar de acciones a sistemas. Desde la experiencia compartida en el evento, un programa que sí funciona tiene tres características clave:
Está basado en diagnóstico.
Tiene seguimiento continuo.
Se conecta con indicadores de negocio.
En Welbe lo vemos todos los días, cuando la salud se gestiona con datos, los resultados cambian, con modelos estructurados que en empresas han logrado hasta 3.5x de retorno de inversión.
Uno de los momentos más valiosos de la charla fue el “cómo” desde la ejecución real que podemos resumir así:
1. Diagnóstico: entender dónde estás parado
No se puede diseñar una estrategia sin tener claridad sobre la situación actual. Esto implica ir más allá de percepciones y trabajar con datos reales: estado de salud de la población, principales riesgos, uso actual de beneficios, características sociodemográficas y contexto organizacional.
El diagnóstico no solo te dice qué está pasando, sino dónde están las verdaderas oportunidades de intervención.
2. Evaluar lo que ya existe
Antes de construir algo nuevo, es clave auditar lo que ya tienes. Muchas empresas cuentan con múltiples beneficios que no se utilizan o no generan impacto. Analiza:
¿Quién lo usa?
¿Con qué frecuencia?
¿Qué valor genera?
3. Optimizar el presupuesto
El error común es pensar que el bienestar requiere más inversión, porque en realidad requiere mejor asignación. Se trata de redirigir recursos hacia iniciativas que impacten indicadores clave del negocio, eliminando o ajustando aquellas que no generan valor.
4. Diseñar para momentos clave
Segmentar por generación ya no es suficiente. Las necesidades reales se activan en momentos específicos de vida: maternidad/paternidad, problemas financieros, enfermedades, cambios personales o profesionales.
Diseñar bajo esta lógica permite ofrecer soluciones más relevantes, oportunas y con mayor probabilidad de adopción, conectando realmente con la vida del colaborador.
5. Integrar áreas
El bienestar no puede depender únicamente de Recursos Humanos. Para que funcione, debe construirse de manera transversal, al involucrar otras áreas como Finanzas, Cultura, Seguridad e Higiene, Compensaciones o incluso Operaciones para alinear objetivos, recursos e indicadores.
Cuando cada área trabaja por separado, el impacto se diluye.
6. Medir con indicadores claros
Se trata de medir bien, no todo. Es preferible enfocarse en pocos indicadores, pero que realmente reflejen impacto, lo cual permite conectar el bienestar con resultados operativos y financieros, facilitando la toma de decisiones y la conversación con la alta dirección.
7. Construir dashboards y seguimiento
La data por sí sola no transforma nada. Lo que genera valor es su interpretación y uso constante. Contar con dashboards permite visualizar tendencias, identificar focos de riesgo y anticiparse a problemas.
8. Ajustar constantemente
Un programa de bienestar no es estático ni definitivo. Las necesidades de las personas cambian, así como las dinámicas del negocio. Por eso, es clave: probar, medir, ajustar y volver a implementar.
El verdadero cambio no está en hacer más actividades, sino en girar la conversación dentro de la empresa. Ahí es donde la alianza entre Welbe, Yuhu y TecMilenio cobra sentido: construir modelos que no solo acompañan al colaborador, sino que ayuden a las empresas a tomar decisiones más estratégicas.
Y lo que sí mueve la aguja es lo que se diseña con datos, se ejecuta con estructura y se mide con rigor.
Explora otras categorías









