Las madres trabajadoras mueven las empresas, pero el bienestar las ignora
En mayo, muchas empresas celebran a las madres trabajadoras. Pero pocas revisan si sus programas de bienestar realmente consideran las cargas físicas, emocionales y laborales que ellas enfrentan todos los días.

En mayo, los canales corporativos se llenan de flores digitales, mensajes celebratorios y publicaciones que reconocen a las madres trabajadoras. Pero cuando baja la euforia del Día de las Madres, la pregunta que pocas empresas se hacen en voz alta es esta: ¿qué estamos haciendo realmente por ellas el resto del año?
El papel de las mamás trabajadoras es clave para las organizaciones. Además, de todos los segmentos que puede haber en tu plantilla laboral, siempre tendrás un alto porcentaje de madres.
Entonces, mirarlas y diseñar acciones de bienestar para ellas debería ser una conversación de negocio.
Un reto fuera del radar corporativo
México tiene hoy 39.2 millones de madres, según el INEGI. De ellas, más de 17 millones tienen un empleo remunerado, es decir, el 72% de las mujeres que trabajan tiene al menos un hijo o hija. Y el 45.6% de esas madres cumple jornadas laborales de entre 35 y 48 horas a la semana.
No se trata de un segmento marginal, sino una parte estructural de cualquier plantilla. Sin embargo, la maternidad sigue siendo uno de los principales factores de desigualdad laboral en el país. De acuerdo con la OCC, cerca del 60% de las madres trabajadoras enfrentan condiciones difíciles como bajos salarios, informalidad, falta de prestaciones o ausencia de seguridad social
El 78% asegura haber percibido desventajas en contrataciones o promociones por tener hijos.
El 76% siente que enfrenta mayores exigencias laborales que sus compañeros hombres.
Además,el IMCO indica que por cada padre que sale del mercado laboral, cinco madres hacen lo mismo.
Las empresas ven estos números en los reportes de rotación y género, pero pocas los leen como lo que son: una señal de que el modelo de bienestar que están ofreciendo no fue diseñado pensando en ellas.
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Paradoja de las mamás: cuidar a todos menos a sí mismas
Cuando una madre trabajadora llega a su empresa, trae consigo una carga que ningún organigrama registra: la gestión del hogar, el cuidado de los hijos, la coordinación familiar, y en muchos casos, el sostén económico en solitario. Todo eso antes de encender la computadora.
El resultado no tarda en manifestarse en la salud. Los datos del ecosistema Welbe, revelan un perfil que las áreas de RH deberían conocer: las usuarias presentan 1.5 veces más casos en grado de riesgo metabólico, crónico, medio y alto que los hombres.
Es la paradoja del autocuidado pospuesto: ellas cuidan a todos, y cuando llegan a atenderse, el cuerpo ya lleva tiempo acumulando señales de alerta.
En salud mental, la fotografía es igualmente clara. La data de Welbe indica que el 62% de quienes consultan psicología en la plataforma son mujeres, con una edad promedio de 33.9 años (plena etapa de maternidad activa y mayor carga laboral simultánea). Sus principales motivos de consulta son problemas de pareja, trastornos de adaptación y ansiedad generalizada.
No es una coincidencia clínica; es el retrato de alguien tratando de sostener demasiadas cosas a la vez. De hecho, las mujeres reportan un 12% más de sobrecarga emocional que los hombres en los mismos rangos de edad y sector.
Y luego está el dato que lo contradice todo: en estudios de laboratorio, consultas médicas y servicios preventivos, las mujeres invierten 3 veces más que los hombres cuando tienen acceso. No es que las madres no quieran cuidarse. Es que el sistema —laboral, familiar, económico— raramente les deja espacio para hacerlo.
Diferencia entre tener beneficios y entender a tu plantilla
La mayoría de los programas de bienestar corporativo están diseñados para "la plantilla". Talleres de mindfulness o una app de meditación, por ejemplo. Nadie lo dice, pero el diseño implícito es neutro, ni masculino ni femenino, ni con hijos ni sin ellos.
El problema es que "neutro" en salud laboral casi siempre significa masculino y sin cargas de cuidado.
Las madres trabajadoras necesitan algo diferente, y los datos lo confirman. Cuando en la red Welbe se analiza cuál es la especialidad médica más demandada entre las usuarias, la respuesta es inequívoca: Ginecología y Obstetricia ocupa el primer lugar. No es un dato menor. Es el reflejo de una población que, cuando finalmente tiene acceso estructurado a la salud, va primero a lo que siempre postergó.
La detección temprana de tumores de mama, ovario y útero es otro ejemplo. En programas donde Welbe implementó check-ups preventivos con seguimiento real, la tasa de mamografías pasó de 2.8% a 41% y la de Papanicolaou de 2.2% a 37%. La diferencia no fue la voluntad de las mujeres. Fue que alguien diseñó un sistema que les facilitó el acceso.
Si las áreas de RH quieren construir estrategias de bienestar más efectivas para las madres trabajadoras, el primer paso no es agregar más beneficios, sino entender qué tan accesibles, utilizados y relevantes son los que ya existen. Algunas acciones que pueden comenzar a implementar desde hoy son:
Revisar qué poblaciones utilizan realmente los beneficios de salud y cuáles siguen quedando fuera del sistema.
Identificar áreas o equipos con mayores señales de desgaste emocional, agotamiento o ausentismo.
Medir la adopción real de servicios preventivos, psicológicos y de salud femenina.
Detectar barreras que dificultan el acceso a atención médica o seguimiento preventivo.
Segmentar riesgos por género, edad y perfil de salud para construir intervenciones más precisas.
Facilitar el acceso a atención psicológica y programas de salud preventiva adaptados a la realidad de las colaboradoras.
Transformar los datos de salud en decisiones accionables que permitan prevenir riesgos antes de que impacten productividad y rotación.
El siguiente paso
Las empresas que están ganando la guerra por el talento femenino no son las que ponen más flores en su feed de LinkedIn en mayo. Son las que tienen datos sobre su población, entienden los riesgos diferenciados y toman decisiones de salud basadas en evidencia.
Si en tu empresa hay madres trabajadoras —y las hay—, vale la pena preguntarse: ¿saben realmente qué riesgos de salud están cargando? ¿Tu programa de bienestar fue diseñado pensando en ellas, o simplemente las incluye como parte del todo?
En Welbe podemos ayudarte a responder esas preguntas con datos reales de tu propia población. Agenda una conversación sin costo con nuestro equipo y hablemos de cómo construir un programa de salud que realmente llegue a las personas que más lo necesitan.

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