Bienestar real para 2026: de la intención a la estrategia en RH
El bienestar dejó de ser un beneficio accesorio para convertirse en una decisión estratégica de negocio. En este panel, líderes de RH compartieron errores comunes, prioridades clave y acciones concretas para alinear salud, cultura y resultados hacia 2026.
11 feb 2026
El bienestar laboral dejó de ser un tema aspiracional para consolidarse como una variable estratégica de negocio. Esta fue una de las premisas en el desayuno “Bienestar real para 2026; un desafío estratégico para RH”, organizado por Welbe como un espacio de diálogo para repensar el bienestar desde una lógica medible y alineada a los objetivos organizacionales.
Para este panel se contó con ponentes de amplia experiencia en liderazgo con sentido humano y transformación de las organizaciones con base en el desarrollo de sus equipos: Rebeca Saldaña, Líder de Talento y Cultura en Sports World, y José Antonio Márquez, CHRO en Profuturo.
Febrero es un momento clave del año porque las empresas están cerrando presupuestos y definiendo prioridades, así que Recursos Humanos podría plantearse esta pregunta: ¿cómo convertir la planeación anual en una oportunidad para generar una verdadera estrategia de salud laboral y no solo en una lista de iniciativas?
Cultura y diagnóstico: el punto de partida
Durante la conversación se subrayó que el bienestar no puede sostenerse sin una cultura organizacional que lo habilite. Aunque las empresas no controlan factores externos de estrés, sí pueden intervenir en aquellos que se generan dentro del trabajo. Cuando el bienestar se integra al funcionamiento diario, deja de ser accesorio y se vuelve parte del desempeño.
Al respecto, se resaltó al diagnóstico como el primer paso para entender cómo están los colaboradores antes de decidir qué hacer. Este ejercicio suele revelar realidades relevantes, como personas que nunca se han realizado un checkup y descubren padecimientos crónicos de forma temprana, convirtiendo la prevención en acción concreta.

Bienestar con foco humano y liderazgo
Para Rebeca Saldaña, uno de los errores más frecuentes es pensar que una misma iniciativa funcionará para todos. “No hay fórmulas mágicas”: la flexibilidad y la personalización son clave para generar impacto real.
También destacó que los líderes son determinantes en la adopción de los programas, porque cuando participan y comunican activamente, los beneficios se usan.
El bienestar como decisión de negocio
Desde la visión de José Antonio Márquez, el bienestar ya no es un complemento, “hoy se mide y tiene impacto directo en el negocio” e identificó tres errores estructurales que suelen limitar los programas de salud laboral:
Confundir bienestar con un catálogo de beneficios.
No segmentar ni medir por perfiles o contextos.
Delegar toda la responsabilidad en las personas, mientras la cultura lo contradice.
En su experiencia, menos es más, ya que los beneficios simples, claros y de alto impacto suelen generar mayor adopción que ofertas complejas. Señaló que el bienestar organizacional requiere un enfoque sistémico centrado en los equipos y el liderazgo, porque un líder tóxico neutraliza cualquier iniciativa de bienestar.

Prioridades para RH rumbo a 2026
Para los panelistas estas son algunas de las prioridades para Recursos Humanos en este año:
People Analytics como base de decisión.
Inversión en liderazgo, entendiendo su impacto directo en la salud de los equipos.
Uso estratégico de la IA para ganar tiempo y foco.
El propósito puede ser de largo plazo, pero debe traducirse en objetivos claros, micrometas y medición constante. Además, se destacó la importancia de “caminar las áreas” y conocer cómo se viven las iniciativas en la práctica.
Voz de los asistentes
Para los participantes, el éxito del bienestar radica en su capacidad de integrarse estratégicamente con la cultura y los objetivos del negocio. Esto requiere, por un lado, métricas claras que justifiquen la inversión ante la alta dirección y, por otro, trascender el simple cumplimiento normativo —como la NOM-035—, ya que de nada sirven los beneficios si no se comunican ni se aprovechan.
Sin el compromiso activo de los líderes, cualquier esfuerzo corre el riesgo de percibirse como un gasto innecesario, diluyendo el mensaje institucional. Por ello, el bienestar auténtico no surge de acciones aisladas, sino de un ecosistema que combine liderazgo, datos, cultura y coherencia.
El bienestar real no se construye con iniciativas aisladas, sino con liderazgo, datos, cultura y coherencia organizacional. En este 2026, el reto para RH no es hacer más, sino hacer mejor, con una visión estratégica y humana al mismo tiempo.








