Nueva Ley General de Salud: qué cambia, por qué importa y cómo Welbe ya está preparado
20 ene 2026
La reciente reforma a la Ley General de Salud marca un antes y un después en la forma en que se concibe la salud en México. Observa cuáles son los cambios clave publicados en el Diario Oficial de la Federación, cómo impactan a las empresas y a la salud laboral, y por qué la salud digital, los datos y la prevención se vuelven ejes obligatorios del sistema.
La publicación de la reforma a la Ley General de Salud en el Diario Oficial de la Federación marca un punto de inflexión para el sistema de salud en México.
No se trata de un ajuste menor ni de un cambio técnico: es una reconfiguración estructural del modelo sanitario, donde la salud digital, el uso de datos, la planeación y la prevención pasan al centro de la política pública.
¿En qué consiste la reforma a la Ley General de Salud?
La reforma introduce nuevos capítulos, redefine atribuciones y eleva a rango legal prácticas que antes eran vistas como “innovación” o “buenas prácticas”. En términos simples, el Estado mexicano está diciendo: la salud ya no puede gestionarse sin tecnología, datos y planeación sistémica.
Entre los cambios más relevantes destacan nueve ejes.
1. La salud digital entra formalmente a la Ley
Por primera vez en México, la salud digital se incorpora de manera explícita a la Ley General de Salud como materia de salubridad general. Esto implica que la atención médica apoyada en tecnología deja de operar en un terreno interpretativo y pasa a formar parte del núcleo regulado del sistema de salud, al mismo nivel que los servicios médicos tradicionales.
La reforma reconoce y da respaldo legal directo a prácticas que ya estaban presentes en el ecosistema de salud, entre ellas:
Telesalud y telemedicina.
Expedientes clínicos electrónicos.
Salud móvil y dispositivos digitales.
Uso, análisis y resguardo de datos clínicos.
Más allá de autorizar estas prácticas, la ley establece condiciones claras de operación. A partir de la reforma, los servicios de salud digital deben cumplir con:
Confidencialidad y protección de datos clínicos, bajo estándares de seguridad.
Consentimiento informado específico para servicios de atención a distancia.
Seguridad de la información y de la infraestructura tecnológica, con controles y trazabilidad.
Evaluación de impacto y mejora continua, especialmente cuando se utilizan grandes volúmenes de datos o tecnologías emergentes.
2. Planeación nacional de infraestructura en salud
La reforma crea el Plan Maestro Nacional de Infraestructura en Salud, un instrumento rector que busca ordenar, transparentar y hacer más eficiente la inversión pública en servicios de salud. A partir de ahora, todo proyecto relevante de infraestructura o equipamiento médico debe registrarse formalmente dentro de este Plan para poder avanzar.
El registro se vuelve obligatorio para:
Nuevas unidades médicas, sin importar su tamaño o nivel de atención.
Ampliaciones, sustituciones o reconversiones de instalaciones existentes.
Equipamiento médico de alta tecnología, especialmente aquel que implica inversión significativa y mantenimiento especializado.
Este cambio introduce un criterio claro: sin registro, no hay acceso a recursos públicos, independientemente de la fuente de financiamiento.
3. Intercambio de servicios entre instituciones públicas
La reforma impulsa de manera explícita el intercambio de servicios entre instituciones públicas de salud, con el objetivo de ampliar el acceso efectivo a la atención médica y reducir las barreras derivadas de la afiliación administrativa. Bajo este esquema, las personas podrán ser atendidas en la institución disponible más cercana o en la que tenga capacidad resolutiva, especialmente en situaciones de urgencia.
Este modelo prioriza criterios como:
Urgencia médica.
Cercanía geográfica.
Capacidad de atención.
Lo que se busca en este punto es que la fragmentación histórica del sistema empiece a corregirse.
4. Nuevo marco para bioética, ética e investigación
La reforma refuerza la gobernanza clínica y ética del sistema de salud, estableciendo la obligatoriedad de contar con comités especializados según el nivel de complejidad y las funciones de cada establecimiento.
Se establece la obligatoriedad de contar con:
Comités de Bioética, responsables de velar por el respeto a los derechos de las personas y la dignidad humana en la atención médica.
Comités de Ética e Investigación, enfocados en evaluar y supervisar estudios clínicos, uso de datos y proyectos que involucren a personas.
Comités de Bioseguridad, orientados a prevenir riesgos asociados al manejo de agentes biológicos, muestras y procesos sensibles.
5. COFEPRIS y el Sistema Federal Sanitario se fortalecen
La reforma refuerza el papel de la autoridad sanitaria federal y consolida el Sistema Federal Sanitario como una estructura de coordinación permanente entre la federación, las entidades federativas y los órganos de regulación sanitaria.
Este fortalecimiento busca mejorar la capacidad de prevención, respuesta y supervisión frente a riesgos sanitarios, tanto en escenarios ordinarios como en situaciones extraordinarias.
Adicionalmente, la reforma institucionaliza la farmacovigilancia y la tecnovigilancia como funciones obligatorias del sistema, ampliando su alcance no solo a medicamentos, sino también a dispositivos médicos y tecnologías digitales en salud.
6. Regulación más estricta de medicamentos y dispositivos
La reforma introduce un esquema de mayor control y trazabilidad en todo el ciclo de vida de los medicamentos y dispositivos médicos, desde su registro hasta su uso en el sistema de salud.
A partir de ahora, el registro sanitario exige verificación directa de buenas prácticas, reduciendo la intermediación y limitando el papel de terceros en procesos críticos de evaluación y supervisión.
Además, se establece como obligatoria la vigilancia posterior al registro, lo que implica un seguimiento continuo sobre seguridad, desempeño y posibles riesgos una vez que los productos ya están en operación.
7. Prohibición total de vapeadores y cigarrillos electrónicos
La reforma establece una prohibición nacional amplia sobre los vapeadores y cigarrillos electrónicos, abarcando toda la cadena comercial, desde la producción y fabricación hasta la importación, distribución, venta y cualquier forma de publicidad o promoción.
Si bien se permite la posesión y el consumo personal, la ley adopta una postura restrictiva frente a su circulación comercial, respaldada por sanciones penales severas para quienes incumplan estas disposiciones.
8. Planeación basada en datos e inteligencia en salud
La reforma consolida el Sistema Nacional de Información en Salud como una pieza central para la toma de decisiones en el sector, marcando el paso hacia un modelo donde la gestión sanitaria se sustenta en datos, evidencia y análisis continuo, y no únicamente en reacciones ante crisis o eventos aislados.
A través de este sistema, se habilita el uso estratégico de la información para:
Analizar grandes volúmenes de datos clínicos.
Planear políticas públicas y servicios de salud.
Evaluar el desempeño del sistema.
Optimizar el abasto de medicamentos e insumos.
9. Enfoque preventivo y atención integral
La reforma refuerza un cambio de paradigma en la política sanitaria: la salud deja de centrarse únicamente en la atención de la enfermedad y se orienta de manera explícita hacia la prevención, el diagnóstico oportuno y la atención continua.
Este enfoque reconoce que los mayores impactos en calidad de vida, costos y sostenibilidad del sistema no se logran solo curando, sino anticipándose a los riesgos y acompañando a las personas a lo largo de su proceso de salud.
Dentro de este nuevo marco, la ley incorpora de forma expresa componentes clave de una atención más completa y centrada en las personas:
Tratamiento integral del dolor (impacto físico, emocional y funcional).
Diagnóstico temprano para reducir complicaciones, incapacidades y costos a largo plazo.
Continuidad de la atención y seguimiento oportuno.
Prevención como eje rector.
¿Qué cambia para la salud laboral y las empresas?
Aunque la ley no está dirigida exclusivamente al ámbito laboral, sus efectos son directos:
La salud digital se vuelve el estándar esperado.
El expediente clínico electrónico deja de ser opcional.
La trazabilidad de atenciones es exigible.
La protección de datos pasa de recomendación a obligación.
La planeación basada en indicadores se convierte en requisito.
Para las empresas, esto significa que los modelos improvisados, fragmentados o manuales quedan fuera de juego.
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Welbe: alineación total, no adaptación forzada
Aquí es donde la reforma a la Ley General de Salud cobra especial relevancia para Welbe. Mientras muchos actores del mercado deberán ajustar procesos o rediseñar sus modelos, la nueva ley no obliga a Welbe a cambiar: valida un enfoque que ya estaba integrado desde su diseño.
1. Salud digital con cumplimiento legal desde el origen
Las empresas enfrentan incertidumbre legal en la atención médica digital. Welbe lo resuelve con un modelo formal y alineado a la ley:
Telemedicina y telesalud estructuradas, no improvisadas.
Consentimiento informado integrado para atención a distancia.
Seguridad y confidencialidad de datos clínicos desde el diseño del sistema.
2. Expediente clínico electrónico y continuidad de la atención
La fragmentación de información médica limita el seguimiento clínico y la toma de decisiones. Welbe ofrece:
Información clínica centralizada y accesible.
Historial médico seguro y continuo.
Menor fragmentación del cuidado y mejor continuidad de la atención.
3. Planeación basada en datos e inteligencia en salud
Muchas empresas invierten en salud sin visibilidad real de resultados. Welbe transforma la gestión con:
Dashboards de salud laboral con información accionable.
Identificación temprana de riesgos.
Inteligencia en salud para tomar decisiones más eficientes.
4. Prevención como eje operativo
La prevención deja de ser discurso y se vuelve operación diaria:
Detección temprana de condiciones prevenibles.
Reducción de incapacidades controlables.
Enfoque integral, no reactivo.
5. Escalabilidad, cobertura y eficiencia operativa
Para empresas con múltiples ubicaciones o grandes poblaciones, Welbe ofrece:
Red híbrida digital + presencial.
Atención sin traslados innecesarios.
Optimización de recursos y costos.
En otras palabras, Welbe ya cumple lo que la ley ahora exige. Lo que antes se percibía como innovación hoy se consolida como infraestructura obligatoria del sistema de salud. Para muchas organizaciones, el reto será adaptarse, y en ese camino Welbe es un aliado estratégico. Conoce más: www.welbecare.com







