Equipos sanos empiezan por una buena nutrición

27 ene 2026

La nutrición es un factor clave de la salud laboral. Observa cómo la alimentación impacta la energía, la concentración y el desempeño de los colaboradores, y por qué integrarla como estrategia preventiva mejora el bienestar y la productividad en las empresas.

Nueva Ley General de Salud
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Con motivo del Día del Nutriólogo, es importante destacar que la nutrición en las empresas no es un tema personal ni un beneficio accesorio. Es un factor directo de bienestar laboral, desempeño y productividad.

En el entorno de trabajo, la alimentación influye en la energía, la concentración, el estado de ánimo y la capacidad de sostener el ritmo diario. Ignorarla es uno de los grandes vacíos en las estrategias de salud laboral modernas.

Nutrición: mucho más que hábitos alimenticios

La nutrición es uno de los pilares fundamentales de la salud. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, una alimentación adecuada contribuye a prevenir enfermedades crónicas, fortalecer el sistema inmunológico y mejorar la salud física y mental.

En la práctica clínica, los efectos de una nutrición deficiente no siempre se manifiestan como una enfermedad inmediata, sino como señales constantes que impactan el desempeño diario. Fatiga, baja energía, irritabilidad y dificultad para concentrarse son síntomas frecuentes en las plantillas laborales.

Desde la experiencia de atención en empresas, Geraldine Zavaleta, nutrióloga de Welbe, identifica uno de los patrones más comunes:

“Uno de los errores más frecuentes es que una gran parte de los colaboradores inicia su jornada con café como primera y, en ocasiones, única ingesta en ayuno. Aunque al inicio genera una sensación momentánea de activación, a lo largo del día se observa una disminución progresiva de la energía, menor concentración y caída en la productividad”.

Este tipo de hábitos, lejos de sostener el rendimiento, generan picos de energía seguidos de caídas que afectan la jornada completa.

Alimentación y desempeño: una relación directa

La conexión entre nutrición y desempeño es clara. El cerebro consume una parte significativa de la energía del cuerpo y, cuando la alimentación es inadecuada o irregular, se afectan funciones clave como la toma de decisiones, la creatividad y la capacidad de análisis.

Desde la consulta nutricional en contextos laborales, Carolina Garza, nutrióloga de Welbe, señala que la falta de estructura desde el inicio del día tiene un impacto inmediato:

“Muchas personas omiten el desayuno o eligen alimentos altos en azúcares y grasas. Estos hábitos favorecen picos y caídas rápidas de energía, lo que impacta directamente en la concentración, el rendimiento y la sensación de fatiga a lo largo de la jornada laboral”.

A esto se suman condiciones propias del entorno laboral. Norma Ávila, nutrióloga de Welbe, explica que los horarios extensos, los turnos rolados y los traslados largos dificultan la planeación de comidas:

“Existe falta de organización previa para elaborar sus comidas. Esto impacta en no cumplir requerimientos nutrimentales, aun cuando el consumo calórico sea alto, lo que genera desequilibrios que afectan energía y concentración”.

Desde una perspectiva organizacional, estos factores se traducen en cansancio acumulado, incremento de errores, menor capacidad de enfoque prolongado y desgaste físico y mental.

Nutrición y bienestar laboral: el eslabón olvidado

Muchas empresas invierten en ergonomía, pausas activas o programas de salud mental, pero dejan fuera la nutrición, a pesar de ser un factor transversal que influye en todos los demás.

La omisión de tiempos de comida, los desórdenes en horarios y la falta de educación alimentaria son frecuentes. Rosarely Pérez, nutrióloga de Welbe, advierte que estos hábitos tienen consecuencias evidentes:

“La omisión del desayuno o cenar muy tarde provoca menor rendimiento laboral, estrés, mal humor y es el inicio de un descontrol metabólico”.

Desde el enfoque de bienestar laboral, integrar la nutrición permite impactar en múltiples niveles: energía, estado emocional, prevención de enfermedades y sostenibilidad del desempeño.

El rol de las empresas en la nutrición de sus equipos

Las empresas no son responsables de lo que cada persona come, pero sí influyen en las condiciones que facilitan —o dificultan— decisiones más saludables.

Falta de tiempo, jornadas indefinidas, estrés constante y ausencia de educación alimentaria son barreras recurrentes. Guadalupe Herrera, nutrióloga de Welbe, lo resume desde su experiencia:

“Un error frecuente en los equipos de trabajo es la falta de tiempo para comprar y preparar alimentos saludables, sumado a la desorganización del sueño y el estrés constante, lo cual detona ansiedad por comer”.

Aun así, pequeños cambios generan impactos reales. Geraldine Zavaleta destaca que una asesoría preventiva permite ajustes simples y sostenibles:

“Al implementar cambios sencillos —como una hidratación adecuada o un primer alimento más equilibrado— los colaboradores reportan mayor energía sostenida, mejor descanso y menor fatiga, lo que impacta positivamente en la gestión del estrés diario”.

Nutriólogos como aliados clave de la salud laboral

En este contexto, el nutriólogo se convierte en un aliado estratégico de la salud laboral. Su rol va más allá de planes alimenticios: acompaña cambios sostenibles, adaptados a estilos de vida, horarios laborales y realidades individuales.

Desde la consulta, Carolina Garza señala que la asesoría nutricional también corrige percepciones erróneas:

“Es común escuchar ‘no sé por qué tengo obesidad o diabetes si considero que como bien’. Al revisar hábitos diarios se detectan errores pequeños pero constantes que pueden corregirse de manera sencilla y sostenible”.

Además, los beneficios trascienden lo físico. En este sentido, Rosarely Pérez destaca que, a largo plazo, la empresa también obtiene resultados claros:

“La empresa puede ver menor prevalencia de enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión, lo que se refleja en menos ausencias y mayor rendimiento laboral”.

Hallazgos clave desde la práctica clínica

La experiencia diaria de nuestras especialistas nutriólogas que acompañan a colaboradores en distintos entornos laborales revela patrones consistentes que ayudan a entender por qué la nutrición sigue siendo un punto crítico —y subestimado— dentro de la salud laboral.

  • El inicio del día suele ser el momento más desestructurado en términos de alimentación. La omisión del desayuno o su sustitución por café y alimentos de bajo valor nutrimental genera picos de energía seguidos de caídas que afectan la concentración y el rendimiento durante la jornada.

  • Las condiciones propias del entorno laboral —jornadas extensas, turnos rolados, traslados largos y falta de tiempo— dificultan la organización de comidas, empujando a elecciones inmediatas altas en calorías pero pobres en nutrientes.

  • En muchos casos, los colaboradores cubren o incluso exceden su consumo calórico diario, pero presentan desequilibrios nutrimentales que se manifiestan como fatiga constante, irritabilidad y menor capacidad de enfoque.

  • Estos efectos no suelen percibirse como un problema de salud, sino como cansancio “normal” del trabajo, lo que retrasa la atención preventiva y prolonga el desgaste físico y mental.

  • La asesoría nutricional permite identificar errores pequeños pero repetitivos que suelen percibirse como hábitos saludables, y corregirlos de forma práctica, accesible y sostenible.

  • Ajustes sencillos —como mejorar la hidratación, estructurar el primer alimento del día o distribuir mejor los horarios de comida— generan mejoras visibles en energía sostenida, estado de ánimo y manejo del estrés en el corto plazo.

  • Más allá de los cambios físicos, se observa un impacto positivo en la motivación, el compromiso con el autocuidado y la constancia de los equipos, fortaleciendo una cultura organizacional más consciente de la salud integral.

A mediano y largo plazo, la integración de la nutrición en la estrategia de salud laboral contribuye a la prevención de enfermedades crónicas, la reducción de ausencias y un desempeño más estable y sostenible para la empresa.

Nutrición dentro de los planes de salud laboral Welbe

En Welbe, la nutrición forma parte de una visión integral de la salud laboral. Por eso, la asesoría nutricional está incluida dentro de nuestros planes de salud, permitiendo que los colaboradores accedan a orientación profesional de forma sencilla y oportuna.

Este enfoque contribuye a mejorar hábitos de forma gradual, aumentar la energía diaria, prevenir enfermedades y complementar estrategias de salud física y mental. Como señala Norma Ávila:

“El objetivo de una asesoría nutricional es educar, para que las elecciones sean mejores y ayuden a prevenir o reducir el impacto de síntomas asociados al desgaste laboral”.

Invertir en nutrición es invertir en equipos con más energía, mejor enfoque y mayor bienestar. Porque cuando la alimentación se integra a la salud laboral, los resultados se reflejan tanto en las personas como en la empresa.

Conoce más sobre Welbe y cómo acompañamos a las empresas para potencializar sus estrategias de salud laboral: www.welbecare.com

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