Un éxito nuestro Reto Mujer en Balance, la prevención como hábito

La construcción de hábitos que puedan sostenerse en el tiempo, es donde realmente ocurre el impacto en salud.

Resultados Reto Mujer en Balance

La dinámica Reto Mujer en Balance concluyó con éxito. Una iniciativa que no solo convocó a decenas de colaboradoras de distintas empresas, sino que logró algo mucho más relevante: poner en el centro de la conversación la salud desde un enfoque sostenible, medible y humano.

Este reto apostó por algo distinto al buscar transformar la relación con la salud desde la prevención, los hábitos y la conciencia. Los resultados hablan por sí solos.

Alto nivel de compromiso 

El reto inició con 93 participantes, de las cuales 76 concluyeron el proceso, alcanzando una tasa de finalización del 81.7%, un indicador poco común en este tipo de iniciativas y que refleja un alto nivel de compromiso y constancia por parte de las participantes.

La participación estuvo impulsada principalmente por ecosistemas corporativos aliados, con empresas como UTEL, TEMOCSA y Afore Sura liderando el número de finalistas, lo que refuerza un punto clave, cuando las organizaciones habilitan espacios de bienestar bien diseñados, la adopción sucede.

Más allá del peso: resultados que sí transforman hábitos

Uno de los principales diferenciadores del Reto Mujer en Balance fue dejar atrás el enfoque “pesocentrista”, para enfocarse en hábitos sostenibles y bienestar integral. Esta decisión responde a que entendemos que los cambios duraderos no se construyen desde la restricción, sino desde la conciencia.

El análisis comparativo entre el inicio y el cierre del reto muestra avances concretos:

  • El porcentaje de mujeres que consumen más de 6 vasos de agua al día aumentó de 28.3% a 35.7%.

  • El consumo diario de azúcares y ultraprocesados se redujo de 34.8% a 10.7%, mientras que el 50% logró limitarlo a solo 1 o 2 veces por semana.

  • El 72% de las participantes estableció una rutina de actividad física de 3 a 4 veces por semana.

Estos datos no solo reflejan mejoras puntuales, sino la construcción de hábitos que pueden sostenerse en el tiempo, que es donde realmente ocurre el impacto en salud.

Salud integral: del hábito físico a la gestión emocional

El reto no se limitó a la alimentación o al ejercicio. Uno de los hallazgos más relevantes fue el valor que las participantes otorgaron a los módulos de gestión emocional y planificación, señalados como los elementos más impactantes del programa.

Esto confirma que la salud no es únicamente física. La forma en que las personas gestionan sus emociones, organizan su día a día y toman decisiones también impacta directamente en su bienestar.

En términos de experiencia, estos fueron los resultados:

  • 96% de satisfacción con el contenido del reto

  • 87% de probabilidad de recomendación (NPS alto)

  • 87% de alta motivación para aplicar lo aprendido

Además, el 100% de las participantes calificó como alta la claridad de la información, lo que refuerza la importancia de diseñar contenidos accesibles, prácticos y accionables.

Un impacto que trasciende a la persona y llega a la organización

El Reto Mujer en Balance generó cambios individuales, pero también activó un efecto multiplicador dentro de las organizaciones. Las participantes no solo adoptaron nuevos hábitos, sino que se convirtieron en promotoras de bienestar dentro de sus propios equipos.

Esto es especialmente relevante en empresas de más de 100 colaboradores, donde el bienestar deja de ser un tema individual para convertirse en un factor estratégico que impacta la productividad, la cultura organizacional y la sostenibilidad del negocio.

De la iniciativa al movimiento

El cierre del reto no solo se celebró con la entrega de kits y testimonios, sino con algo más valioso: la evidencia de que es posible construir una relación distinta con la salud dentro del entorno laboral.

Las historias compartidas por las participantes reflejan cambios en su energía diaria, en su relación con la alimentación y en la forma en que entienden el bienestar. Pero, sobre todo, muestran que cuando se generan las condiciones adecuadas, el cambio no solo ocurre, se sostiene.

En Welbe, este tipo de iniciativas responden a una visión sobre la salud que no se gestiona desde la reacción, sino desde la prevención, el seguimiento y el entendimiento de las personas.

Medir la salud para obtener resultados

El Reto Mujer en Balance ha sido una herramienta que permite a las empresas ir más allá del discurso de bienestar y comenzar a medir, entender y tomar decisiones con base en datos reales de su población.

Cuando una organización impulsa este tipo de dinámicas promueve hábitos saludables y además obtiene visibilidad sobre comportamientos, riesgos y oportunidades que impactan directamente en su operación.

Desde Welbe acompañamos a las empresas en ese proceso, integrando soluciones de salud laboral, planes de salud y estrategias de activación como este reto, que no solo generan impacto en las personas, sino que también construyen información accionable para diseñar mejores programas, optimizar recursos y anticipar riesgos.

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